Los ciclos biológicos mantienen la vida y el equilibrio ecológico en la Tierra. Permiten el reciclaje continuo de nutrientes esenciales como el agua, el carbono, el nitrógeno, el fósforo y el oxígeno entre los seres vivos y su entorno. Sin estos ciclos, los recursos finitos de nuestro planeta se agotarían rápidamente, provocando el colapso de todos los ecosistemas. Además, regulan el clima global; sostienen las cadenas alimentarias; depuran los ecosistemas; y filtran agua y aire.
Actualmente, la situación de los ciclos biogeoquímicos es crítica y se encuentra en un estado de grave alteración e inestabilidad global. La actividad humana industrial y agrícola ha modificado estos procesos a una velocidad y escala nunca antes vistas en la historia de la Tierra. Según el marco científico de los “Límites Planetarios”, desarrollado por el Stockholm Resilience Centre, hemos superado con creces el límite de seguridad de los flujos biogeoquímicos. Esto significa que el planeta ha salido de su zona operativa segura, entrando en un territorio de alto riesgo.
Es necesario revertir esta situación. En la Escuela de la Tierra queremos llamar la atención sobre la importancia de estos procesos biológicos; y ensayar, debatir y experimentar propuestas de regeneración.
Por eso, hablamos de ciclos.
